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Un problema que vemos de manera recurrente en los mercados laborales latinoamericanos es la juventud de la masa laboral latinoamericana y su condición de desechable tras pasar los 35 años de edad. ¿Por que es un problema? Por la razón sencilla de que en muchos países de la región, el ingreso a la fuerza laboral formal es muy jóven, pero su vida útil termina en muchos casos despues de los 30 a 35 años, siendo demasiado viejos para volver a ingresar a la fuerza laboral, pero demasiado jóvenes para pensar en jubilarse, lo cual se está convirtiendo en un cuello de botella cada vez más fuerte en el mercado latinoamericano.
Podemos pensar que la idea de mostrar una idea de juventud y frescura que tienen muchas empresas en la región conspira contra la idea de acumular experiencia que pueda ser funcional para el aparato productivo. Si pensamos la inacción de los diversos gobiernos de la región sobre esta perversa conformación del mercado laboral, como la desidia del sector privado que prefiere a trabajadores jóvenes e inexpertos, ya que se les puede pagar poco y muchas veces en condiciones laborales deplorables, se está convirtiendo en un escenario perverso para el desarrollo.
Pero no es sólo esto que ensombrece el mercado laboral, Además, hay otro factor que hay que tomar en cuenta en el mercado laboral latinoamericano, es la cada vez creciente masa de jóvenes subempleados y subeducados, los llamados Ninis (ni estudian ni trabajan) los cuales son una especie de fusibles intercambiables y desechables. Los bajos sueldos (en relación a la misma labor en otros lugares), hacen que estos Ninis sean perfectamente cambiables sin mayor problema.
Estos dos escenarios, demuestran que la juventud en la región se encuentra dentro de un esquema laboral que simplemente es cruel y que por ahora, dependerá solamente de una crisis en el modelo para que pueda cambiar.